Desgraciadamente este comienza con malas noticias: la escritora aquí presente tiene depresión y está asistiendo una vez por semana al psicólogo (psicóloga en este caso, una mujer bastante simpática, les diré). "Uy, pobrecita!", "Pero estás mejor?", "Te sientes bien?", "Siempre puedes contar conmigo" son las cosas que más he escuchado desde que empecé a salir del clóset de las enfermedades tratadas de "Salud Mental" (aún recuerdo la cara de la Andrea cuando leyó el letrero de "Salud Mental" el jueves y me da risa), no son muchas las personas que saben, en mi familia sólo están al tanto los que viven conmigo y la Joce, a quien hice jurar no decirle nada a mis abuelos, porque la señora armará escándalo y querrá saber todo lo que hablo en las sesiones y al caballero porque voy a decírselo yo misma, pero no ahora, no estoy lista. Tampoco me siento lista para decírselo a mi padre, pero ya me prometí que lo haría la próxima vez que lo viera y espero que sea pronto.
Sinceramente, nunca me imaginé como paciente de un psicólogo, pero hace exactamente una semana todo el panorama cambió. Todo lo que he aguantado por años (distintos temas, no sólo familiares) me sobrepasó y sufrí uno de esos colapsos en los que no puedes dejar de llorar por horas. Y yo que pensaba que con todo lo que había llorado este año ya me había quedado seca. No es agradable que todos tus problemas te golpeen al mismo tiempo.
Ahora viene la parte difícil de la historia, explicarle a los profesores lo que me pasa sin ponerme a llorar en el intento, lo cual ya es difícil porque el otro día estuve a segundos de romperme con Pépin cuando tuvimos una conversación a fondo (y por "el otro día" quiero decir en Abril), para que entiendan el por qué de tus acciones y darme ganas para ir a la U. Verán, cuando te quedas dormida a altas horas de la noche pensando en todo lo que ocurre en tu vida y en el "que pasaría si..." despiertas increíblemente cansada, con ganas de no salir de tu cama o ambas. Generalmente sufro de ambas.
También tengo que acostumbrarme a no sobre-exigirme, por lo cual iré a botar uno de mis ramos. Sé que es estúpido, botar un ramo en Junio, pero si estuvieran en mi lugar también lo harían y fue lo que la psicóloga me recomendó, encontrar más tiempo para mi misma. Además, quién termina la carrera en los tiempos estimados? Sólo un genio. Y aunque lo fuera, 8 ramos por semestre es mucho para cualquiera (5 ramos de especialidad, 2 de pedagogía y el que me eché el año pasado por "diferencias artísticas" con la profe, que estoy segura que paso este semestre), así que abandonaré Currículum (pedagógico) y lo retomaré el otro año, cuando espero estar más en mis cabales.
Y con eso se derrumba en cierto modo lo que tenía planeado para los próximos años.
I hate this.
Menos mal que tengo a Groff para subirme el ánimo (y a Rooney, Idina, Willemijn, Wicked, Gypsy... la lista es larga, pero mayoritariamente son cosas musicales)
No hay comentarios:
Publicar un comentario